martes, 2 de junio de 2009

Hughes vs Ovidio

Cuando escribir es traducir y viceversa. Diferencia e identidad en el mito de Narciso y Eco en las versiones de Ted Hughes y Ovidio.



El texto de Metamorfosis de Ovidio ha sido una fuente primaria del imaginario de poetas y artistas de todas las épocas. Ted Hughes afirma en la introducción a su poemario que la actitud de Ovidio hacia sus materiales mitológicos (historias de muy diversos orígenes acerca de cuerpos que han sido cambiados en otros cuerpos por el poder de los dioses- Met I, 1 : in nova fert animus mutatas dicere formas/corpora ) es similar a la de muchos otros artistas y poetas que han adaptado lo que él presenta, puesto que Ovidio también es un adaptador. Según Italo Calvino , Ovidio introduce a su público en el mundo de los dioses acercándolos al mundo de los hombres en un proceso análogo al que aparentemente Hughes haría al acercar el texto en latín a los lectores modernos no especialistas.
El presupuesto teórico del que partimos es el de la escritura como traducción que da forma a un “credo poético”, entendiendo el proceso de traducción como una “metamorfosis” que trate de re-crear uno de los efectos posibles del texto de partida y generar tantos otros diferentes. Kristeva sostiene que el estilo es una visión que modifica la lengua, en nuestro caso, el latín –lengua muerta, lengua de cófrades- y así hace de ella una construcción irreconocible “que altera en principio los hábitos del clan”, que supone que la “verdadera” traducción es una especie de espejo del original. El cambio de lengua implica perder una naturalidad, traicionarla o traducirla. Siguiendo esta línea teórica, el traductor es un extranjero a la lengua que con el uso que hace de la misma “irrita” a los nativos. En el caso que analizamos, puesto que se trata de una lengua muerta, esta re-escritura resultaría una intrusión al concepto de traducción comúnmente llamada “literal” o “verbal”, que tiene como objetivo principal una absoluta fidelidad –imposible- con respecto a su original. Este tipo de traducción no es sino un mecanismo para ayudar al lector a acercarse al contenido de un texto en la lengua de partida, y se asemeja más a un “diccionario” (función metalingüística) que aquélla en la que el traductor recupera y transforma las “energías” de una civilización (función sociolingüística). Traducir es incorporar y transformar el trabajo de otro autor, en nuestro caso la épica mediterránea de finales del siglo I a. C., a una versión inglesa moderna, y establecer relaciones de parentesco y contigüidad con figuras y formas que son propias de otras configuraciones históricas. Como sostiene Kristeva citando a Proust, “Antes de “traducir”, se impone “descifrar”; desciframiento de una “verdad imperceptible” que, sin embargo, “sentimos en nuestro interior” y cuyo goce sólo puede ser alcanzado “si es creado” . De la misma manera, Elliot dice que la verdadera traducción es entregar el original a través de uno mismo y encontrarse a uno mismo a través del original . Tomlinson afirma que el éxito de la traducción depende de la confrontación que el escritor haga con su momento histórico porque el poeta-traductor transmite, al extender su propia voz, una civilización. Si bien es claro que Hughes no busca simplemente la reelaboración del tipo “espejo”, lo que no se puede negar en el acto de la re-escritura es que el texto de origen estuvo allí: el resultado no puede escapar a la máxima de que el referente de la literatura es la literatura misma. El nuevo texto, en una nueva lengua, es el pretexto para su renacimiento: “nueva identidad, nueva esperanza” .
De esta manera, los personajes de Narciso y Eco nos permiten reflexionar sobre la traducción y la re-escritura poética como reflejos de una identidad alterna, como la “resurrección” de un texto “madre” del cual parte el poeta inglés para sacrificarlo y revivirlo en el mismo gesto. El texto a “traducir” se muestra cerrado en sí mismo, autosuficiente –como un Narciso-, pero nunca independiente –como una Eco-. En primer lugar, la figura de Eco es una incorporación original de Ovidio al mitologema de Narciso cuyo origen es oscuro. Eco permite que el poeta latino haga hincapié en el concepto que engloba la frase “imago uocis”, que en latín quiere decir “eco”, pero que también se entiende como “representación corpórea de la voz”, que puede llevar al engaño, como de hecho ocurre con Narciso. Hughes toma esta metáfora para resignificarla y así volver a pensar los problemas de la escritura. Si la traducción como metamorfosis equivale a una re-elaboración y no a un mero espejo engañoso, entonces la escena de Eco potencia una lectura metafórica sobre los aciertos y las imposibilidades de la traducción. Como podemos ver en el texto en latín, la presentación de Eco comienza y termina con la mención de su nombre a principio y final de dos hexámetros (357-8 vocalis nymphe.../...resonabilis Eco ). En el texto de Hughes se repite la operación de enmarcar la estrofa con el nombre de Eco, pero la ninfa ya no será la que se calla frente a los que hablan (vv 357-8: quae nec reticere loquenti ), sino la que contesta (answers back), figura contestaria adolescente, enfatizada también por la caracterización de su atributo más significativo, su voz: “prattle” , “unending rigmarole of chatter”. Su cuerpo no será sólo un cuerpo (v 359: corpus adhuc Echo , sino un “pretty body”.
La descripción de las infidelidades de Júpiter y los celos de Juno que realiza Hughes aparece “actualizada” a través de la presentación de un vocabulario que remite a una escena moderna de crimen pasional, por ejemplo en la siguientes expresiones: following a tip-off, stalking, catch him. Asimismo, las palabras con las que castiga Juno a la ninfa remiten, en ambos textos, al críptico estilo profético de la sentencia de Tiresias (vv. 348 si se non noverit y “...unless he learns to know himself”). Sin embargo, Hughes la amplifica de manera que puedan ser leídos en ella los problemas de la traducción: “It will have to trail/ Helplessly after others, uttering/ Only the last words, helplessly,/ Of what you last heard” “But she had to wait / For some other to speak/ So she could snatch their last words/ with whatever sense they might lend her”, “ caught at the syllables as if they were precious”. Eco necesita de los otros para poder expresarse, está condenada a re-significar el sentido que las palabras –que se ve obligada a robar- le quieren prestar. Sin embargo, la repetición de Eco no consiste en una pérdida. Por el contrario, aprovecha los sentidos que aparecen en el original, como por ejemplo, la carga sexual del verbo “come” en inglés que repone el mismo significa de verbo “coeamus ” en latín. Más aun, a través de estas repeticiones las palabras de Eco adquieren la letanía de la antigua filiación hechizo-poesía que engloba la palabra latina “carmen”, por ejemplo en “‘I’m here’, she cried, ‘I’m here’ and ‘I’m here’, y en “Touch me, touch me, touch me, touch me”. En esta última repetición puede verse un aprovechamiento de una de las posibilidades que presenta el idioma inglés con respecto al español, ya que en este último sería imposible transformar el subjuntivo que utiliza Narciso para rechazar a Eco (v. 391:emoriar, quam sit tibi copia nostri ) en el imperativo que utiliza el texto de Hughes “...‘no, I would sooner be dead/ than let you touch me’...” Así, “touch me” se convierte en el grito desesperado y en una orden patética de Eco a Narciso. “Come” y “touch me” retoman la línea sexual que mantiene el verbo “know” con respecto a su original en latín “nosco ” en la profecía del vate mencionada anteriormente.
Como vemos, Hughes no está simplemente relatando un mito, sino retomando el original, manteniendo siempre al autor y su texto en mente cuando “traduce”, y abandonando lo que puede reproducirse en la lengua de llegada para hacer foco en el corazón de lo que sí puede ser aprovechado en el cuerpo del relato. Esto se pone de manifiesto en la secuencia de la acción de los nexos principales que Hughes respeta (profecía de Tiresias, episodio de Eco y Narciso, desaparición de Eco, episodio Narciso y Narciso, muerte y metamorfosis de Narciso), en el orden y el carácter de las situaciones dialógicas y en las ambigüedades propias del texto ovidiano. Ejemplo claro de todo esto es la reaparición de Eco ante el espectáculo de la muerte de Narciso (III, 490-ss). Cuando la ninfa ya había sufrido la metamorfosis y sólo había quedado su voz incorpórea (III, 396-ss: uox tantum atque ossa supersunt:/uox manet, ossa ferunt lapidis traxisse figuram.../ omnibus auditur: sonus est qui uiuit in illa ), Eco vuelve para presenciar la muerte de Narciso (v. 494: quae tamen ut vidit quamvis irata memorque/ indoluit ). Hughes copia esta incongruencia típica del relato mitológico, pero utiliza los mismos semas para la muerte y transformación de ambos personajes. En Eco: “The petal of her beauty/ Fading and shrivelling, falling from her-/Living her voice and bones./Her bones, they say turned/Into stone, sinking into humus/her voice roamed off by itself/... though all you could hear it/Living the only life left to Echo”. En Narciso: “Like Echo’s the petal of his beauty/faded, shrivelled, fell-/He dissapeared from his own eyes/till nothing remained of the body/that had driven Echo to distraction./Echo was watching all this misery/Remembering how it happened before/To her, when he ran from her,/Her anger blazed/But her pity smoothered it.” Otra de las ambigüedades que el texto de Hughes retoma a su favor tiene que ver con la incorporación de la palabra “gossips” en referencia a la sentencia de Tiresias, aprovechando un blanco en el texto de Ovidio, donde no figura un sujeto en la estructura de superficie (III, 346: de quo consultus ). El poeta inglés repone como sujeto aquello que da carácter no-individual al original, actualizando el concepto de consulta al adivino en la palabra “gossips”.
Hughes logra reproducir estos sentidos pero agrega “indicios” o “pistas” que funcionan a la manera de instrucciones o guía de lectura para volver al original en latín, impulsando el deseo de releer el texto de partida. En la versión de Hughes, las palabras pronunciadas por Narciso ante la confusión del eco “Let’s meet halfway” nos dan una clave de lectura que permite entender la reescritura como “compromise”, encontrar un punto medio, de acuerdo, entre dos partes. El resultado de la metamorfosis de la traducción es un texto otro, que se nutre del original pero reformula sus posibilidades de lectura en las instancias de la creación y la recepción. Asimismo, de Narciso aprendemos que lo aparentemente perfecto nunca lo es tanto: sólo en apariencia un texto está cerrado. Identidad pura (Narciso) y alteridad pura (Eco) en su esencia, irreconciliables, pero en realidad, imposible de realizarse el uno sin el otro. La reescritura siempre será dos en uno, como Narciso y su imagen, separados por una tenue “piel del agua” (Nothing at all comes between us-/Only the skin of water). Aquél que era uno, impenetrable e inconmovible en su tierna belleza, aquél reunía en sí mismo lo tierno y lo duro, se desdobla sin remedio al reflejarse en el lago, al oírse en la boca del otro. Así sucede con el texto del poeta inglés cuando se asoma al texto de Ovidio. La poesía aparece con la misma imagen que Hughes presenta el lago donde se contempla Narciso: por un lado, transparente (a pool of perfect water, conocemos la lengua y podemos leerla y entenderla) y por el otro lado, opaco (dark pool, queremos decirlo en nuestra propia lengua y ésta se traba y muchas veces termina repitiendo las mismas palabras del original, como Eco). Cuando nos acercamos al original, éste exhibe los mismos rasgos con los que Hughes describe a Narciso: “something glassy about it, a pride,/Kept all his admirers at a distance” (75).
En el final, Hughes dice Yellow as egg yolk, verso que no encuentra correlato en el original y que justamente se refiere a un nuevo comienzo. En la línea de la historia que viene contando el texto, el amarillo de la yema remite al centro de la flor del narciso. En un nivel metáforico, esta inserción, en el cierre del poema, puede tener que ver con la creencia antigua en la metempsychosis o transmigración de las almas de acuerdo con los pitagóricos, símbolo que en tiempos romanos servía para marcar una filiación literaria como queda evidenciado por otro poeta latino, Enio , padre arcaico de la alta poesía épica romana. Evidentemente, como Hughes frente a Ovidio, como nosotros frente a Hughes y a Ovidio, los textos poéticos presentan esa resistencia, esa transparencia y oscuridad cuando se trata de traducirlos. Lo interesante del poema de Hughes es como sin dejar de ser fiel al original, sin dejar de reflejarlo o reiterarlo, se vuelve claramente distinto de él y deja que una nueva voz, una imagen y un nuevo tiempo, salgan a la superficie para apropiárselas y autentificarse él como el “poet laureate ”.

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