viernes, 8 de junio de 2012

Rita Ann Higgins


Rita Ann Higgins nació en 1955 en Galway, Irlanda, donde aún reside. Publicó sus cinco primeras colecciones con la editorial Salmon y las tres siguientes se editaron con Bloodaxe Books, entre las que se encuentraThrow in the Vowels, una antología que incluye poemas inéditos, publicada en mayo del 2005 justo el mismo el día de su cumpleaños número 50. Entre sus obras de teatro se encuentranFace Licker Come Home (1991),God the Hatch Man(1992),Colie Lally Doesnt Live in a Bucket (1993) yDown All the Roundabouts (1999). Editó Out the Clara Road: The Offaly Anthology, y Word and Image: a collection of poems from Sunderland Women's Centre and Washington Bridge Centre. También edito 'FIZZ' Poetry of resistance and challenge, una antología de gente joven. Fue poeta residente de Galway en 1987, escritora residente de la Universidad de Irlanda en 1994-95. En 2000 fue nombrada Green Honors Professor en Texas Christian University. Entre sus muchos premios están Peadar O'Donnell Award (1989) y varias becas del Arts Council
bursaries.
Es miembros de Aosdána. Estas traducciones se encuentran publicadas en Irlandesas, 14 poetas contemporáneas. Editorial Bajo la Luna.





La viosionaria


La mujer en la tienda de caramelos
se está convirtiendo en su madre.
Tan sólo la semana pasada
era joven
cuando charlar de bodas
y empapelados y heladeras nuevas
y un pequeño departamento en la ciudad era la toda charla .

Luego sólo Dios sabe porqué
él tomó un colectivo que nunca se detuvo
y ella fue abandonada
con la vergüenza de empapelado
de no tener ningún fruto en su vientre
al cual pudiera quizás comprarle
soquetes blancos.

El cansancio de su madre
creció en ella
su manera de ser
su gracias a Dios.

Cuando hace cuentas
usa las gafas de su madre.
Bromea al respecto
"cuál es la diferencia
acaso no tenemos yo y mamá
la misma vista de todas formas
no somos las dos largas de vista











No fue culpa del padre

Su padre
lo golpeó
con un bat de baseball
y él no quedó bien
desde entonces.

Algunos dicen
que nunca estuvo bien
de todos modos.

De pie
detrás de la mesa de la cocina un domingo antes de misa su madre dijo,

Si Birdie Geary no hubiera traído ese bat de baseball maldito desde Estados Unidos,

nada de esto hubiera pasado.”








sábado, 26 de mayo de 2012

Moya Cannon


Moya Cannon nació en Dunfanaghy, Country Donegal, en 1956 y vive en Galway. Estudio Historia y Política en University College Dublin and International Relations at Corpus Christi College, Cambridge. Publicó Oar (Salmon Press 1990), The Parchment Boat ( The Gallery Press 1997), Carrying the Songs (Carcanet 2007). Fue editora de Poetry Ireland Review. Oar ganó el Brendan Behan Memorial Prize. Ganó también el Lawrence O’Shaughnessy Award for Poetry. Estos textos fueron publicados en Irlandesas, 14 poetas contemporáneas, Editorial Bajo la Luna.





El tren

El terraplén del ferrocarril a nuestra izquierda
conduce una línea verde a través del pedregal y la brecina grisácea.
Un pista fantasma transporta un tren fantasma
al oeste desde Letterkenny a Burtonport.
En uno de los asientos de tablillas de madera se sienta
una muchacha seria de catorce años, viene de Tyrone
fino, lacio pelo rojo.
El tren jadea y lanza un sonido metálico sobre nuestras cabezas
a través de las torres de alta tensión hechas de piedra
que flanquean la parte más estrecha del camino.

Ella está viajando para estudiar en Ranafast
en mil nueve veintinueve.
El tren de vapor de trocha angosta camina tan lento
que puede alcanzar
y arrancar las hojas de los pocos árboles del costado.
Su amiga sostiene su sombrero fuera de la ventanilla
y lo hace girar y girar, con la mente en blanco,
hasta que rueda y aterriza entre el pedregal.

Mi madre no sabe que esa línea del ferrocarril fue construida
por varones que creían que el tren había sido predicho
en las profecías de Colmcille1
como un cerdo negro resoplando a través del vacío.
No pude profetizar, por eso no sabe
que su padre morirá en tres años,
o que conocerá a su esposo
y pasará su vida adulta
al oeste de estas redondas colinas de granito,

o que, en setenta y cinco años,
una de sus hijas la llevará en coche
bajo ese puente que ya no existe
fuera de Donegal
por última vez.
Todo lo que sabe es que está yendo a Ranafast
y que el tren va muy lento.










Naturaleza Muerta


Por mucho que amemos al máximo
esas raras intersecciones de tiempo y espacio
donde somos nada excepto juguetes del amor
atrapados, como dos ciervos sorprendidos en un claro,
nada excepto dulce anonimato de la carne,
nada excepto ritmo bendito de la vida
que se ama a si mismo a través de nosotros-
dos cuerpos humanos afinados con las estrellas que giran-


todo esto es casi nada
sin los pequeños obsequios cotidianos
que construyen un puente entre lo que está separado,
las pequeñas caricias habituales que cesan el miedo,
la gracia de pequeñas ayudas prestadas –
dos cuencos con arándanos y yogur,
dos tazas de café,
dos cucharas,
en una mesa de madera
bajo el sol del octubre.





1 Saint Columba vivió entre el 7 de Diciembre de 521 y el 9 Junio de 597. A veces también llamado Columba de Iona, o Colm Cille, o Columcille (que significa "Paloma de la iglesia”). Fue una figura muy destacada de las misiones gaélicas. Nació cerca de Lough Gartan, County Donegal, su familia remonta a la prosapia más prestiogosa de los clanes irlandeses.



martes, 22 de mayo de 2012

Kerry Hardie


Kerry Hardie nació en 1951 y vive en el condado de Kilkenny. Publicó 4 libros de poemas con Gallery Press. Su última publicación lleva por nombre The Silence Came Close (2006). Escribió dos novelas: Hannie Bennet’s Winter Marriage (2000) y The bird woman (2006) por Harper Collins. Ha obtenido premios y su trabajo está incluido en antologías de diferentes países. Este poema fue publicado en Irlandesas, 14 poetas contemporáneas. Editorial Bajo La Luna.




Canción
 
Aquí llega Invierno, grita su poder y su gloria,
se burla de la carne, elige huesos para su ramo de bodas.


Huesos, y el viejo sonido de campana de ciervo, Hambre,
deambulan por las colinas. Invierno
 
que mengua la luz y espesa la oscuridad
y detiene el sonido del agua que corre. Invierno
 
roto únicamente y una y otra vez
por la mancha oscura, Semilla, hospedada en su corazón.

domingo, 20 de mayo de 2012

Achill Killeen de Eva Bourke


Eva Bourke es poeta y traductora. Emigró a Irlanda desde Alemania, y ha vivido en Galway la mayor parte de su vida. Publicó 5 libros de poesía, los más recientes Travels with Gandolpho (Dedalus Press 2000) y The Latitude of Naples (Dedalus Press 2005). Tradujo dos antologias de poetas irlandeses al aleman, Hundsrose, y Mit Gruener Tinte/With green Ink. Es miembro de William Joiner Centre for the Study of War and Social Consequences de la Universidad de Massachusetts donde dio clases por 10 años. Y es miembro de Aosdana, la Academia Irlandesa de Artistas. Este poema está publicado en Irlandesas, 14 poetas Contemporáneas, Ed. Bajo La Luna





Achill Killeen1

1
Temprano en la mañana.
Las casitas de vacaciones
del otro lado de la bahía están cansadas
de remar toda la noche a través de las olas
y dejan sus remos de lado.


Lejos entre dos rocas el sol abre
una puerta azul y hace pasar lentamente
a un barco pesquero y su tripulación
al resplandeciente ascenso del día.



2
Una mariposa monarca me conduce
donde el oleaje se desenreda
sobre la arena toda.
Es el retazo del mapa perdido
de la isla que el viento transporta de aquí para allá
con alas marrones
y delicados contornos negros.






3
De pie en un campo por encima del mar, esparcidos pedazos
de cuarzo blanco
cada uno marcando la tumba de un niño.

Las piedras son lámparas brillantes
tomadas de la tierra puestas
sobre un altar improvisado:

los antiguos dioses descendieron
desde las montañas
para velar el campo en piedad y silencio.




4
Los niños se deslizaron fuera del alcance
dentro de la tierra tan rápido que
sus nombres no fueron escritos sobre piedra.

Pero los jóvenes padres arrodillados
en la ladera los tenían en el corazón-
dolor se llamaban, pérdida y angustia.



5
Durante todo el día un viento suave rastrilla el pasto
y las nubes apresuran su carga
de pájaros hacia el este.
Durante todo el día mis pies van
de aquí para allá- durante todo el día mi corazón
desea quedarse quieto.

1 De acuerdo a la poeta, con este nombre irlandés se conoce a las tumbas improvisadas donde se entierran a los niños que al morir muy pequeños no pudieron ser bautizados, y por ende no tienen derecho a ser enterrados en las tumbas irlandesas que son católicas.

jueves, 17 de mayo de 2012

Dos Mujeres en Kosovo by Enda Wyley




Enda Wyley nació en Dublín, en 1966. Publicó tres libros de poemas con la editorial
Dedalus Press: Eating Baby Jesus (1994), Socrates in the Garden (1998)
and Poems for Breakfast (2004). Sus poemas fueron incluidos en Field Day Anthology of Irish Writing, Irish Women’s Writing and Tradition, vols 4 & 5.REcibió la beca del Irish Arts Council Bursary for Literature en 1997, 2001
y 2005. También escribe cuentos infantiles y novelas para niños (Boo and Bear , O’Brien Press ,2003 ; Timothy Finn and the Mysterious Notebook, 2007).









Dos mujeres en Kosovo
‘Voy a saltar,’ susurra su hermana,
y le extiende la mano.
Y así saltan juntas- con tanta naturalidad
que podrían ser nenas de nuevo
que barrenan olas en sus vacaciones, saltan
ríos camino al colegio
se tironean la una a la otra al cruzar la calle
hacia cosas de adultos.
Al costado del camión
sobre el polvo y los matorrales que ruedan saltan,
té y pan acaban de comer con las otras
un golpe en sus estómagos cuando caen.
Las manos tomadas fuerte, saltan
dos mujeres en Kosovo, dejan atrás a
sus hijos, su madre, sus maridos
fusilados por soldados
en un café de la ruta minutos atrás
y ahora una montaña de pena
llevada hacia una fosa común
un lugar que estas hermanas nunca volverán a encontrar.

Una mira atrás por un segundo,
siente toda su vida apilada fea allí,
siente que fue hermosa alguna vez
el abrazo de su hombre alcanzándola
en el medio de la noche
el dolor amargo cuando su hijo de cuatro años
la dejó para ir a su primer día de escuela
su madre llamándola
una noche fría de invierno.
La suerte elige dónde nacemos
nos traviesa la vida
resulta ilesa por la violencia.
La suerte es esta mujer valiente ahora
desafía a los brutales guardias,
se erige viva
de su supuesta muerte
y el horror de los cuerpos, las personas que amó
una sobreviviente asustada que tira de
su asustada hermana,
una hermana que susurra, “¡Saltá!”



del libro Irlandesas, 14 poetas contemporáneas, Ed. Bajo La Luna, compilación, traducción e introducción a mi cargo. 2011.

jueves, 22 de diciembre de 2011

Aifric Mac Aodha Narciso

Aifric Mac Aodha. Sus poemas han sido publicados en varias revistas especialiadas, como Poetry Ireland, Innti y Bliainiris. Ha obtenido premios por sus poemas y recientemente una beca del Irish Arts Council.

Publicado en Irlandesas, 14 poetas contemporáneas. Editorial Bajo la Luna 2011.

Nairciseas Ar an mbus dom,
Mé leath im' chodladh,
Ghread géaga an Gheimhridh
De liathgheit in éadan
Na fuinneoga taobh liom.
 
Ach aismseoidh mé
Bóthar ciúin go fóill,
Áit nach mbéarfaidh
Na crannchrúba caola
A ngreím géar orm.
 
Seasfaidh mé le Nairciseas
Sa log ina bhfasann
An tsaileach fhalsa,
Ar an mbruach sábháilte,
Mé faoi choimirce na mbláthanna.
 
'S fad is a dhéanann an abhainn
Gabháil gan ghrá
Le croíthe dochta na gcloch,
Bainfidh mise lán mo shúl
As mo scáil féin sa sruth.
 
Ó aimseoidh mé
bóthar ciúin go fóill
Mar nach ann do rud ar bith
Lasmuigh díomsa
A scanróidh as an suan seo
Arís mé


Narcissus

Summer 1998
To M


On a bus once,
as I half-slept,
sudden winter branches
whipped against the pane.
Grey wakeners.
 
Still I will discover
a quiet path,
a place where tree limbs
cannot clench me.
 
 
I will stand beside Narcissus,
in a hollow of
indolent willows,
on a safe bank,
where flowers will conceal me.
 
And as long as the water engages
in a loveless embrace
with stones held rigid,
I will stare
at my own reflection in the river.
 
Oh I will discover a quiet road yet,
for from now on there will be nothing,
nothing outside myself
to unsettle me.


Narciso
Verano 1998
A M

En un colectivo una vez,
medio dormida,
bruscas ramas invernales
azotaron mi ventanilla.
Grises despertadores.
 
Sin embargo, alcanzaré a descubrir
un sendero calmo,
un lugar donde las ramas
no puedan estrujarme.
 
Permaneceré junto a Narciso,
en los huecos
de indolentes sauces,
protegida, a la vera
donde las flores me guarden.

Y mientras el agua se estrecha
en un abrazo desapasionado
con rígidas piedras,
contemplaré
mi propio reflejo en el río.
 
Oh aún llegaré a descubrir un camino silencioso
y de ahora en adelante no habrá nada,
nada fuera de mi misma
que me perturbe.

sábado, 13 de marzo de 2010

Propercio

Carta de Arethusa a Lycotas

Arethusa envía estas recomendaciones a su Lycotas, si puedes ser mío, puesto que tantas veces estas ausente. Sin embargo si alguna parte te falta manchada para leerla, esta será un borrón hecho de mis lagrimas: o si laguna letra te engaña con incierto trazo, serán indicios de una diestra que esta a punto de morir.
Hace poco Bactra te vio a través de reiterados Orientes, hace poco te (vio) el enemigo Serico de pertrechado caballo, y los invernales Getas y Britanos de pintado carro, y el Indo golpeado en si color por el agua Eoa.
¿Acaso entonces esta es la lealtad conyugal y las noches a mi pactadas cuando pura di mis brazos vencidos al que me apremiaba? La antorcha que auguro el futuro tras ser conducida, aquella arrancó una negra luz de extinguida pira; y fue salpicada por la laguna Estigia, una cinta incorrecta fue dada a mis cabellos: me case sin que un dios acompañara el rito.
¡Ay! Mis exvotos penden dañinos de todas las puertas: este cuarto capote es tejido para tus campañas.
Que muera quien corto una empalizada de inocente árbol y fabrico quejumbrosas trompetas a través de roncos huesos. Mas merecidos que el inclinado Ocno que trenza una soga y eternamente sacie, burrito, el hambre!
Dime entonces acaso la coraza Lorica quema tus brazos ¿ Entonces acaso la pesada lanza consume tus manos no guerrearas? ¡Esto te dañe menos que alguna muchacha con los dientes, deje por tu cuello marcas para que yo las llore! Y dicen que tu rostro esta debilitado a causa de la flacura: pero deseo que ese color sea a causa del deseo por mí.
En cambio, cuando la tarde ha extendido amargas noches, beso tus armas, si alguna yace abandonada; entonces me lamento que las mantas no se extiendan en todo el lecho, y que las aves promotoras de la luz no den su canto.
En las noches invernales preparo hiladas de soldados y vellones Tyrios cortados para tus túnicas; aprendo por que parte el Araxes que debe ser vencido fluye, cuanto corre sin agua el caballo parto, me veo obligada a aprender los mundos dibujados en el mapa, cual es esta posición de un dios sabio, que tierra es decorada por el hielo, cual es desintegrada a causa del color, que vientos trae bien desde Italia.
Solo mi hermana se sienta y la pálida nodriza a causa de la preocupación jura en falso que las demoras son propias del tiempo invernal. ¡Feliz Hipolita! Soportó las armas con el pecho desnudo y el casco bárbaro cubrió su delicada cabeza. ¡Ojalá se hubieran abiertos los campamentos a las muchachas romanas! ¡Ojalá fuera alforja fiel de tu milicia! Las cumbres Sythias no me demorarían cuando el Padre cambie las aguas a hielo con un frío gélido.
Todo amor es grande pero más grande es en presencia del marido. ¿Entonces para que ahora la púrpura de ostra fenicia brillaría para mi? ¿Para que el límpido cristal adornaría mis manos?
Todas las cosas callan sordas, y una sola amiga abre a veces acostumbrada a principio de mes los Lares cerrados, la voz de la perrita Ladrido me es grata: solo ella reclama la parte de tu lecho. Cubro los altarcitos con flores, tapo las encrucijadas con ramos sagrados y la hierba sabina chisporrotea frente a los antiguos fuegos ya si la lechuza posada en una viga cercana emana un gemido, ya se la tenue lampara quiso ser tocada con el vino, aquel día presagio la muerte violenta del cordero del año los victimarios amenazados están activos frente a las nuevas ganancias. ¡Ruego que la gloria no sea tanta la causa del ascenso de Bastar, y que las prendas de lino arrebatadas a un oloroso jefe (no sea de tanto valor) cuando los pesos de plomo de una honda trenzada son arrojados y el arco resuena traicionero con los caballos dados vuelta!
Pero así (tras domar al hijo de la tierra Parta tu lanza intacta siga a los caballos triunfales) ¡Conserva el pacto de mi lecho intacto! Yo querría que volvieras solo con esta condición: cuando haya elevado las ramas ofrendadas a la puerta Capena, escribiré “Una muchacha agradecida a causa de su hombre salvado”